Relato
El otro día me encontraba caminando por el bosque. Era maravilloso, en él se respiraba un aire de frescor y armonía. Estaba lleno de árboles los cuales albergaban innumerables animales, ardillas, insectos, aves. También había diferentes animales repartidos por el suelo, vistosos arces, escurridizos zorros, etc.
Cuando llevaba unos minutos caminando me encontré a mi amigo Francisco, me llevé una agradable sorpresa al verle ya que no me esperaba encontrármelo por ahí. Comenzamos a hablar y a hablar cuando de repente me dijo:
-¿Sabes que mi madre está muy enferma?
A lo que yo respondí:
-No, no tenía ni idea de eso.
Me explicó que su madre había pasado por un cáncer de pulmón, y que por eso él no había salido tanto a la calle, porque estaba todo el día en el hospital ayudando a su madre. Acordamos en que esa noche, Francisco se quedaría a dormir a su casa y al día siguiente iríamos con mis padres a ver a su madre al hospital.
Y así sucedió, nos dirigíamos al hospital cuando Francisco recibió una desoladora llamada. Se trataba de su madre, que había fallecido. Inmediatamente, Francisco colgó el teléfono y rompió a llorar.
Mi madre intentó consolarle con frases como:
-Ahora está en un lugar mejor.
Pero no tuvo ningún éxito.
En el funeral apenas hablamos y después del mismo perdimos el contacto.
Pasaron los meses y ya no nos volvimos a ver, pero todos los días pienso en él y deseo siempre que esté alegra a pesar de su gran pérdida.
Cuando llevaba unos minutos caminando me encontré a mi amigo Francisco, me llevé una agradable sorpresa al verle ya que no me esperaba encontrármelo por ahí. Comenzamos a hablar y a hablar cuando de repente me dijo:
-¿Sabes que mi madre está muy enferma?
A lo que yo respondí:
-No, no tenía ni idea de eso.
Me explicó que su madre había pasado por un cáncer de pulmón, y que por eso él no había salido tanto a la calle, porque estaba todo el día en el hospital ayudando a su madre. Acordamos en que esa noche, Francisco se quedaría a dormir a su casa y al día siguiente iríamos con mis padres a ver a su madre al hospital.
Y así sucedió, nos dirigíamos al hospital cuando Francisco recibió una desoladora llamada. Se trataba de su madre, que había fallecido. Inmediatamente, Francisco colgó el teléfono y rompió a llorar.
Mi madre intentó consolarle con frases como:
-Ahora está en un lugar mejor.
Pero no tuvo ningún éxito.
En el funeral apenas hablamos y después del mismo perdimos el contacto.
Pasaron los meses y ya no nos volvimos a ver, pero todos los días pienso en él y deseo siempre que esté alegra a pesar de su gran pérdida.
Comentarios
Publicar un comentario